
2007 Atma – Claudia Silva
El olor a orina y verduras podridas golpea el rostro en el momento que se abre la puerta del auto. Es de noche, hace frío, la ciudad alberga a mendigos y locos en las faldas del mercado central. Se ven niños durmiendo bajo cartones y dentro de basureros. Abuelos, hombres, mujeres. Traemos un termo grande con te y una olla con comida. Hoy el ambiente se siente tenso, mas que de costumbre. La gente se nos pega como moscas – “tía, tía, puedo tomar más te, puedo comer más porotos”.
En silencio, alerta, sirvo comida y reacciono como en automático. Se que esto lo he hecho antes, me fluye el guerrero ayudando en la zona de peligro, atento. De pronto los rostros dejan de ser percibidos como a través de una pantalla y veo humanos en la miseria. Noto las cicatrices, la falta de dientes, trato de calcular la edad bajo la tierra y las arrugas. Se hace muy real. Podría ser yo, podría ser alguien que conozco.
-“Esa es la Mota, fue periodista de La Tercera, hasta que le llego un balazo en la cabeza y quedo así. Cada vez que te ve te repite lo mismo.”
-“ Ese es el zanahoria, viene saliendo de la cárcel. A él le da por cagar en esa esquina y te pide papel higiénico en el acto”
Damos vuelta la manzana, el piso mojado, todo huele. Cuelga unas luces fluor que alumbran los latones y el concreto sucio. El aire se siente tenso y entre nosotros nos miramos sabiendo que hay que hacerla rapidito. Seguimos sirviendo comida, la esquina de los traficantes nos deja pasar y podemos llegar a los abuelitos del fondo. Sinmrit me cuenta que la segunda vez que vinieron con Guru Darshan los amenazaron con palos con clavos y él se despidió del mundo jurando que ahí los mataban. La comida alcanzo para todos hoy día. Regresamos a los autos y nos vamos. Respiro hondo. Hoy fue fuerte, como llevar luz donde la miseria es profunda, donde los niños piden por abrigo, donde los abuelos duermen en el piso sobre cartones, con los dientes tiritando de frío.
-“Y Hace ya 5 años ya que vienen sirviendo Lungar todos los jueves?”
-“Si, la gente ya nos conoce”
Miro a estos jóvenes con otros ojos y los respeto. Porque de sus corazones y bolsillos nace este impulso de ayudar y es su compromiso el que los hace venir cada jueves, en la noche, al lugar más oscuro de Santiago. A servir. Con un plato caliente de comida y un vaso de te, con sonrisas y hasta oreja para escuchar los problemas de esta gente. Un esfuerzo honesto, sin pretensiones ni ostentaciones. Por dar y ya.
Estas son las experiencias que le dan perspectiva a la vida, y este es el tipo de gente que le da esperanza al mundo.
2008 detrás de las bambalinas -Puraan
Esa semana dimos que hablar en la academia, desde que Leyla dejo remojando los garbanzos la noche del miércoles, empezó a emanar un intenso aroma (por no decir hediondez) que, con mucha buena intención e imaginación parecería de queso...A la mañana siguiente la situación era peor pero los chicos de pimienta y canela no se amilanaron y decidieron rescatar los 13 kilos y los pusieron a cocer... el aroma siguió emanando generoso, pero el sabor no era malo.
Cuando llegamos con Shiv Charn a hacernos cargo del turno nuestra misión consistió en preparar el sofrito mas picante que pudiéramos a base de ingentes cantidades de ajíes, ajo y especias varias, aparte del tomate, los zapallitos verdes, cebollines y cebollas que lleva este menú...
Más tarde Sinmrit colaboro con nuevos y secretos menjunjes de especias, para ayudar en la labor...
2008 - un jueves de Langar y aventuras. Leyla
Llegué tipo 20°°hrs hiperventilada de tanta ciudad. La risa incesante a cada segundo nos prendía más en esta tarde-noche de Langar. Risa que finalmente nos ayudó a mantenernos firmes a la hora de ser espectadores de fuertes encuentros e historias que se tejen entre los amigos de La Vega.
Salimos, creo, con tres coolers y mucho té con harta azúcar pal frio. En el auto del Feña partimos la Amira, el Feña, la Paola y yo la mismísima Leyla. Seguimos riéndonos y disfrutando que la vida es linda. Llegamos a La Vega y nos esperaba la fila de amigos que constantemente nos reciben con una brillante sonrisa y un cálido "¡hola tía!". Repartimos primero en el costado de enfrente del Hogar Santa Clara, aaaahhh... repartimos los garbanzos "especiados" con olor a queso "güachuleru" que todos aceptaron con un "¡están riiiiiicos tíiiiiiaaa!". Nos encontramos con la Rosa y una de sus niñas que nos acompañaron en parte del camino. De pronto luego de servirle garbanzos al "señor gruñón", la Rosa comenzó a discutir firme con su marido porque no lo quería ver más y no quería verlo aparecer en la casa y otros paños más sucios que comenzaron a salir al aire.
Don René apareció y no le entendí mucho, pero estaba bien y "muy cariñoso". La niña que cuida al abuelito Keko nos "sacó el rollo" y cachó que somos todos gayssssss!! Somos gays con conciencia social ahora. Llegamos a la fogata donde reside actualmente el Shoá, tan lindo y buen chato que es el Shoá: "que nunca te falte Shoá!!!". Se nos acabó la comida, nos alcanzó justo y nos faltó té, aaaaahhh y juntamos fuerzas en un momento con otro grupo de una iglesia que les quedaba bastante té y nosotros teníamos vasos, así que listo!! Teníamos té.
Nos juntamos en la Academia, lavamos y nos seguimos riendo y comiendo chocolate y nos seguimos riendo.
Y nos seguimos riendo...
Y nos seguimos riend...
Y nos seguimos ri...
2009 - Patricio Valdez
Jueves en la tarde. Otro día más de calor. Y a pesar de ello encuentro a Puran solo en la cocina del Yoga Peques, la cual es proporcional al nombre al lugar donde se encuentra, es pequeño y además caluroso. En el fuego una olla repleta de porotos, otra con fideos y una última con una sustancia ultra condimentada, un genio de aromas irrumpe desde su boca. Y en medio de todo esto, está Puran tratando de sacar todo adelante.
Al fin somos cinco y salimos en dos autos a La Vega. Llegamos y al instante se arma la tradicional fila. En la calle se juega una pichanga en una cancha simulada. Rosa ha tomado el cucharón y se pone a servir, nadie tiene ganas de quitárselo mientras que generosas porciones salen de sus grandes manos. Paso por la fila y saludo a las personas. Me sorprende ver a varios jóvenes. Presiento que esa puede ser una tónica para los próximos meses, más gente joven en las calles.
Me encuentro con Ricardo, me dice que ha estado bien, que está buscando trabajo, me cuenta que enero y febrero son malos meses, ya recién en marzo se recupera. Agrega que fue al Paseo Estación a pedir trabajo en aseo. Luego comenta, defendiéndose, que limpiar es un trabajo y que ello no debería denigrarlo. Al parecer nunca ha trabajado limpiando. Le digo que yo, no hace mucho tiempo, también busque trabajo en aseo y que eso no atento nada. De todas maneras me impresiona su orgullo. Ricardo tiene sesenta años y paradójicamente tiene que comenzar de nuevo y de abajo. El debería estar tranquilo pero en su cabeza trata de buscar acomodo la idea de tener que fregar un baño público. No somos tan distintos, eso es Langar.
La comida se acaba rápido. Afortunadamente no está atiborrado de gente. Llegamos a la esquina final y repartimos lo que queda. Ahí converso con Luis, me dice que él tiene su casa en San Bernardo, su señora y dos hijos que viven con ella. Cuando tiene plata va para allá, pero le gusta La Vega. Me dice que consume drogas desde hace mucho, que por ello esta ahí. Trabaja descargando camiones. Tiene cuarenta y dos años. Me cuenta que se consume mucho en La Vega. Me explica cómo unos consumen pasta gratis por medio de hacer adictos a otros. Pienso que aquí, como en La Legua, hay tipos que se ganan la vida a costillas de la miseria y debilidad humana. Acá hay un mercado que no aparece en lavega.cl.
La noche termina con una sesión de fotos con Rosa. Anda con un teléfono que saca fotos. Se ha sacado fotos con todos nosotros, sobre todo con Puran. Guarda su teléfono en el sostén. Ya estoy dentro de uno de los autos y veo a Rosa con una Pechuga iluminada y de esa luz debería emanar, como el de una divinidad, la imagen de Puran posando. No puede no haber dios.
Ahora la luna sale por la cordillera y en la Vega una hilera de personas duerme a pata tendida. En un par de hora más comenzarán a llegar atestados caminos desde todos lados, vienen llenos de aromas y colores, también de de ambiciones y trabajo. Y ese tiempo que parece como detenido en las noches de jueves en La Vega se va perder por el ajetreo del mercado. Y pensar que en un mercado como éste nace la filosofía, el amor a la sabiduría. Pero a ella no la veo por ningún lado.